En la actualidad, el olivo sigue considerando como paz y vida, con la peculiaridad de que es un árbol que se adapta a los diseños paisajísticos. Su fruto es nuestra gastronomía, constituyendo uno de los pilares en que se sustenta la dieta mediterránea.
Perenne, de crecimiento lento, apareciendo el fruto en los primeros meses de verano y madurando éste a finales del mes de septiembre. La recolección desde finales de diciembre hasta mediados de febrero, dependiendo de la zona.